28 marzo, 2007

UN TRAGO DULCE, UNA BOTELLA AMARGA

Como un viento fuerte me arrastras contigo, eres la nada y lo sé
Más sin embargo, tú fuerza me tiene inmersa en una nube de confusiones,
tristeza y vacío.

No puedo seguir luchando, lo que debo se enreda con lo que quiero y me mata,
la realidad me aplasta, mis sentidos se aturden. Probé de tú veneno ¡Oh Dios! Ese veneno…

Muchas veces sólo quiero cerrar los ojos, pensar que todo fue una triste pesadilla
Tú y tu mundo sórdido. Tú hielo. Tú fuego, lo único que me sacó de mi centro

Quiero soltar las amarras, arrancarte vicio malvado, pero con esa misma intensidad te quiero pegado a mi alma. Y es que la conclusión ideal sería soltar la botella. Que la tomen otros. No tiene sentido seguir con esas alas que no me pertenecen, sólo por un momento, mientras me arrastro y se quiebra mi alma el resto del tiempo…

23 marzo, 2007

FLORES PARA LA TIERRA

Camina en mí mundo y te mostraré el más dulce de los amores
Ven, ven, pero no temas, porque de causalidades está hecho el planeta y lo que menos crees que pasaría se te estalla en los ojos.

Exorcizando corazones y plasmando movimientos vamos en el camino, sin sospechar siquiera que la tierra de los amores, ella, la rica, la prospera, en ocasiones tan frágil, mantiene un manto que la preña de dolor, sólo porque no se lucha, y se esperan frutos sin sembrar nada

¿Y ese bosque? Me preguntas, más mi mirada se hecha abajo por lo depredada que está..
Te digo, y te digo, en ti puede surgir un renacer, con la búsqueda, la pasión y la entrega…

16 febrero, 2007

Caminos truncados













Cuan enorme es la distancia entre dos mundos cercanos. Cicatrices de batallas que en su momento casi nos arrancan el alma manchan posibles reinados, desterrándonos así de lo que pudo ser nuestro.

La insensibilidad toma un rostro y las miradas se pierden en mundos sin accesos que derrumban fantasías, sin saber que con esa careta sólo impedimos que lleguen veranos.

Sabemos de antemano que si no regamos las flores nuestro jardín se convierte en sequía, pero resistimos pensando en conservarnos intactos mientras las manos que se extienden en nuestro entorno se cansan de dar.

Llegamos a conclusiones tan vacías como el beso de un Judas cualquiera. Más sin embargo en nosotros está la respuesta. Brillamos como estrella o nos apagamos como la más oscura de las noches.