16 octubre, 2007

Dos manos: un corazón

No creo que necesite decirte qué me falta. Mis ojos no dicen más que tu nombre enredado en miedo. No sé si surge del estanque de las cosas o del marco de este cuadro, pero un vacío está arrastrando dos almas al camino distante, donde se pierde la magia, donde las preguntas se quedan sin saciar.


Tal vez me dirás que es sólo un altibajo del momento, sin embargo, algo en mí se pone sobre aviso diciendo: “si detienes el tiempo, no es suficiente para los dos, ambos tienen que hacerlo”.

Si tus carencias corresponden con las mías, no entiendo la incertidumbre. Esa sensación no penetra en lo real, sólo se apodera del espejismo. Y es que la imaginación se hace corta en la cabida de divagaciones cuando el amor es mutuo. Un beso, una cita, un correr y un atajo van muy de la mano en el unísono de un corazón.


No basta decir “te quiero”. La base es una muestra de ternura, con la más simple, pero también más importante acción: “el unir de dos manos, que en un momento se confrontaban con el viento solas y hoy cuentan con un sostén que sin palabras se entremezcla conformando la sincronía”.

12 octubre, 2007

Destierro



La voz del humo emite señales expuestas por antepasados, los mismos, creían plenamente en un vagar. Se sumergían en estanques de agua pura, terreno fértil, inocencia interrumpida y besos incestuosos que, sin la existencia de medidas, no eran más que un dar y recibir.

La muerte surcó sus pasos y con sollozos las quimeras se transformaron en monstruos que desterraban al nato de sus tierras. Entonces, los cantares a santos ya no eran efectivos.

Las plegarias silentes se quedaron enraizadas en un sordomudo que acaparaba el todo, dejando así varado en el destierro, los pasos inconclusos en dimensiones cabildadas sin un rumbo, sin un interés, pero con unos deseos de ser niños, jugar a vivir y unirse en comuna.

10 agosto, 2007

Escritos






Por medio a ellos puedo expresarme
plenamente, recorrer paisajes, echar
un vistazo en lo más interno de mi ser, en fin,
estar con todos, y no estar.

Necesito de referentes para
su construcción, necesito encanto
para darles esa vida que
merecen, también necesito esa
musa. Más sin embargo, no existe
un lugar en el mundo al que no pueda acceder, gracias a ellos,
ya que de una forma u otra representan un eterno fluir.

Esos mundos, esas pisadas, esos
deseos y ese todo por el todo que
se puede plasmar a su través, es
lo que me hace vivir cada día.

Quedan forjados y no tienen desperdicio,
nunca acabo de impresionarme. Por esto y
otras razones los considero umbral de
generaciones.